"PRÓXIMO VIERNES SANTO, 14 DE ABRIL DEL 2017, ESTACIÓN DE PENITENCIA DE NUESTROS TITULARES"

lunes, 30 de marzo de 2009

SEPTIMO DÍA DEL SEPTENARIO:


SÈPTIMO DÍA
De este primer periodo es preciso señalar sobre todo los numerosos textos que establecen un paralelismo entre Eva y María. El más antiguo de todos ellos es de San Justino, en su Diálogo con el judío Trifón: Nosotros comprendemos que El (Cristo) se hizo hombre por medio de la Virgen, a fin de que la desobediencia provocada por la serpiente terminase por el mismo camino por donde había comenzado. En efecto, Eva, virgen e intacta, habiendo concebido la palabra de la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte; en cambio, la Virgen María, habiendo concebido fe y alegría, cuando el ángel Gabriel le anunció que el Espíritu del Señor vendría sobre Ella y que la virtud del Altísimo la cubriría con su sombra, de modo que el Ser santo nacido de Ella sería Hijo de Dios, respondió: «Hágase en mí según tu palabra.» Nació, pues, de Ella Aquel de quien hablan tanto las Escrituras... Por El, Dios arruina el imperio de la serpiente y de los que, sean ángeles o sean hombres, se han hecho como ella, y Dios libera de la muerte a los que se arrepienten y creen en El. ¿Nos damos cuenta del alcance de este antiguo texto? María, nueva Eva, devuelve a la humanidad la vida que la primera Eva le ha hecho perder. No pretendemos que San Justino tuviera en su conciencia la visión clara de la Inmaculada Concepción; sin embargo, está en esas líneas. Una imagen fotográfica, que será perfectamente neta, está ya en las primeras formas, todavía confusas, que el revelador hace aparecer sobre la película. La sucesión de textos que componen este libro va a darnos la impresión de esta nitidez creciente. Las verdades como la Inmaculada Concepción no serán de ningún modo nuevas: la película está impresionada antes de que se la sumerja en el revelador. No es otra la vida de la Iglesia en el curso de los siglos, animada por el Espíritu Santo, tomando conciencia de su fe. En el paralelismo entre las dos Evas está la creencia en la Inmaculada Concepción de María, ya que supone que la segunda Eva es pura como la primera. Se reconoce también aquí la creencia en la corredención y en la maternidad de gracia. Pero María aparece asociada a la obra regeneradora del nuevo Adán, mientras que Eva lo fue en la perdición, y María es la verdadera Madre de los vivientes, que engendra al mundo de la gracia a la humanidad redimida en su Hijo. San Ireneo (muerto en el 202-203)) continúa el tema, especialmente en su libro Contra las herejías. Ireneo es la pura tradición joánica: es discípulo de San Policarpo, que era el inmediato discípulo de San Juan. María, Virgen, se mostró obediente al responder: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Eva se mostró desobediente: desobedeció cuando era todavía virgen. Así como Eva, esposa de Adán pero todavía virgen... desobedeció, y por eso atrajo la muerte sobre ella misma y sobre todo el género humano, así María, desposada pero virgen, al obedecer, obtuvo la salud para sí y para todo el género humano. También la ley da a Eva, la desposada todavía virgen, el nombre de esposa, para manifestar el ciclo que desde María asciende hasta Eva: pues las ataduras de la culpa no podían ser desligadas mas que por un proceso inverso al que siguió el pecado... Es por eso por lo que San Lucas, comenzando su genealogía por el Señor, se remonta hasta Adán, mostrando con ello que no son en absoluto los antepasados según la carne quienes han engendrado al Señor, sino el Señor quien les ha engendrado a la vida nueva del Evangelio. Del mismo modo, el nudo formado por la desobediencia de Eva no ha podido ser desanudado más que por la obediencia de María. Lo que Eva virgen ató por su incredulidad, María virgen lo desató por su fe.
María se hace de este modo el abogado de Eva. Señalaremos, según vayan apareciendo, las expresiones que tendrán mayor aceptación. Esta de abogado tiene, en los textos griegos, el sentido de consoladora y de compasiva.

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